Mauricio se había convertido en el hijo ejemplar ante los ojos de su padre. Su eficiencia en Marítima Auravel era impecable, pero siempre mantuvo una parte de su agenda celosamente guardada. Tras días de búsqueda discreta, finalmente dio con los registros financieros clave: los de la empresa justo antes de la gran expansión, los años en que el dinero de los Alvareda misteriosamente entró en sus arcas. Eran montañas de documentos, con inversiones opacas y transferencias a sociedades con nombres