La pregunta de Valeria lo dejó sin aliento. ¿Por qué su padre le vendió Finca Diamante a Esteban Brévenor por casi nada? Ella no solo sabía su verdadero apellido, sino que había conectado las piezas clave. El suelo pareció ceder bajo sus pies.
—Sé que tengo mucho que explicar —dijo, acercándose con cautela, sus ojos suplicando una tregua que no merecía—. Pero no te prometo que te contaré todo ahora. Es… complicado. Y lo único que sé es que no quiero perderte.
—No estoy para juegos, Elías —repli