Los días posteriores al evento de OrbisNex fueron una tortura lenta y metódica para Elías. Cada mensaje a Valeria era respondido con un frío y distante "No es el momento". Cada ramo de flores —girasoles, sus favoritas— era devuelto a la puerta de su hotel sin una nota. Cada regalo, un libro de enología raro, una botella de un vino que habían catado juntos, era reenviado sin abrir. El silencio era un muro infranqueable, y cada rechazo era un martillazo en el pecho.
La confesión, esa verdad a me