Valeria logró convencer a Mauricio de salir del hospital con la excusa perfecta: "El bebé y yo tenemos hambre, y necesitamos que nos acompañes a comer algo bueno". Sabía que era la única forma de sacarlo de esa rutina de vigilia y angustia.
Lo llevó a "La Viña Antigua", el restaurante favorito de Mauricio, un lugar lleno de recuerdos de celebraciones familiares y cenas más felices. Por un momento, entre el suave resplandor de las velas y el aroma a vino añejo, trataron de dejar a un lado el p