Ella se preocupa.
Punto de vista de Adrián.

Me senté en mi escritorio, mirando fijamente la taza de café que Catalinahabía dejado. Su gesto me había tomado por sorpresa.

No estaba acostumbrado a que la gente se diera cuenta de mi estado de ánimo, y mucho menos a que intentaran consolarme. Pero Catalina... ella siempre parecía saber cuándo algo andaba mal.

Sus palabras seguían resonando en mi cabeza: «Estoy aquí si necesitas algo». Eran sencillas, pero significaban más para mí de lo que ella podía imaginar
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