Desarmado.
Alexander sentía un hormigueo en la nuca, un alerta constante que solo ella provocaba. No era solo Valentina frente a él; era la mezcla de vulnerabilidad y desafío que emanaba, la forma en que cada pequeño gesto suyo parecía calculado o, peor aún, inconsciente de la magnética tensión que se formaba entre ellos.
Cada paso que daba hacia ella era un riesgo, un recordatorio de que cruzar ciertas líneas podía ser peligroso, no solo profesionalmente, sino para lo que sentía él mismo.
La luz cálida d