El Apartamento.
Valentina abrió la puerta de su departamento y lo dejó entrar, y en el instante en que Alexander cruzó el umbral, el aire pareció cargarse de electricidad. Cada paso suyo era firme, seguro, pero bajo esa apariencia impecable se percibía algo diferente: un temblor casi imperceptible en su mandíbula, una tensión contenida en sus hombros, una mirada azul que hablaba más de lo que cualquier palabra podría. Su porte siempre lo hacía parecer inalcanzable, pero aquella noche había un hilo de vulnerabi