Sola.
Valentina quedó sola de una manera que no admitía atajos narrativos. La boda no solo fue cancelada; fue desmantelada pieza por pieza en la memoria colectiva.
El comunicado oficial circuló con la frialdad de un documento corporativo: “por circunstancias personales”, “por respeto a la privacidad”, “las partes han decidido posponer cualquier celebración”.
Frases que buscaban neutralidad y que, precisamente por su neutralidad, se sentían como un juicio.
Los medios comentaron el hecho con curiosidad