Pensamientos.
La soledad no llegó de golpe, no fue un silencio abrupto ni una sensación de vacío inmediato.
Se instaló de manera gradual, como una presencia discreta que ocupaba los espacios entre las cosas. Las rutinas continuaban: el trabajo, las reuniones, las conversaciones cortas con amigos, los mensajes que respondía por inercia.
Sin embargo, algo había cambiado en la forma en que experimentaba esas actividades.
No eran malas ni carentes de sentido. Simplemente se sentían distantes, como si participara