―¿Te gusta, principessa?
Respiro profundo y sonrío de felicidad. Hace mucho tiempo que no me sentía tan bien. Sin embargo, hay algo dentro de mí, en lo más profundo de mi ser, que no me permite vivir en paz.
―Sí, Massimo, esto es realmente maravilloso ―giro mi rostro y observo el paisaje a través de la ventanilla del helicóptero. Sintiendo la manera en que mi corazón repiquetea debido a lo emocionada que me siento―. Es la primera vez que me subo en uno de estos y tengo una vista tan privilegiada