Tiemblo de pies a cabeza cuando escucho que el teléfono repica. Inhalo profundo, antes de responder.
―Dígame, reverendo.
Respondo segura.
―Qué bueno es oírte de nuevo, preciosura ―siento repulsión tan solo al escuchar su voz―. Me gusta que seas una chica obediente, Rachel.
Cierro los ojos y los aprieto con fuerza. Sé que pronto terminaré con esto, solo debo soportarlo hasta que llegue el momento oportuno. Convencerlo de que me tiene bajo su control.
―Escucho sus instrucciones, padre Graham.
Hast