**Elena**
La tensión era espesa como el humo de cigarro en un colmado cerrado. Después de la playa y ese mensaje de mierda, volvimos al apartamento sin decir ni esta boca es mía. La tarde se hizo noche, Jasper cocinó algo ligero (pollo al horno con arroz), abrió otra botella de vino tinto. Los dos sabíamos que estábamos bailando en el filo del cuchillo y nos gustaba el riesgo.
Sentados en el sofá, las piernas enredadas, la copa en la mano, lo miré directo a los ojos.
—Jasper… no quiero tener