**Elena**
El sol de Punta Cana pegaba como un hijo de puta, pero rico. Bajé a la playa con el bikini esmeralda que me queda como pintado, la bata blanca abierta, el pelo naranja suelto y las gafas oscuras. Jasper ya estaba ahí, en traje de baño negro, el cuerpo marcado, los tatuajes brillando con el sol.
— ¿Lista pa’ la aventura acuática? —me dijo levantando la ceja, con esa sonrisa que me revuelve todo.
—Siempre lo he estado —le contesté, quitándome la bata y sintiendo su mirada quemándome l