**Elena**
Llegamos al resort en Punta Cana y el aire me pegó como una cachetada de sal y lujo. El lobby era todo blanco, mármol, palmeras y gente con maletas caras. Jasper me pasó la tarjeta de la habitación como si fuera un reto.
—¿Ya te vas a quedar mudo? —le dije cruzada de brazos, la maleta a mis pies.
—Estoy esperando que digas algo amable. Aunque sea un “gracias” chiquito —me respondió con esa media sonrisa que me jode y me encanta.
Tomé la tarjeta con dos dedos, como si quemara.
—Graci