Elizabeth
Elizabeth apenas durmió. El poco sueño que tuvo fue inquieto, atormentado por las crueles palabras de John.
Al amanecer, se levantó temprano. Sus ojos se posaron en la ropa que había dejado sobre el escritorio. Comenzó a guardarla en el armario.
La mayoría eran vestidos o conjuntos de falda y blusa, casi todos negros, algunos azul oscuro o tonos de gris. Eran sencillos y algunos recordaban al uniforme de una empleada doméstica.
Aún confundida por lo que había sucedido la noche anterior