El equipo de Carlson se dispersó por el almacén como una ola precisa y silenciosa. Se registraron todos los rincones y se forzaron todas las puertas. Al fondo, un pasadizo oculto llamó la atención: un túnel estrecho, no cartografiado, que conducía directamente a uno de los muelles.
“¡Hemos encontrado algo!”, gritó uno de los agentes por radio.
Carlson corrió hacia allí. Cuando el equipo salió del túnel, se encontró con una lancha motora ya en marcha, a punto de zarpar. Tres cómplices esperaban