John y Pamela
En la fría sala de interrogatorios, Pamela White Hamilton estaba sentada con las manos esposadas sobre la mesa metálica. El reflejo de la luz blanca resaltaba la elegancia decadente de su figura: el cabello rubio aún impecable, pero los ojos marcados por ojeras y el rostro endurecido por la furia contenida.
La puerta se abrió lentamente. John entró y la cerró detrás de sí con calma controlada. Durante unos segundos, se limitó a observar en silencio, dejando que el peso de su prese