En el despacho de Antonio Moretti se encontraban encerrados, ese hombre y Luciano, ambos fumaban un puro y bebían un trago como si de dos amigos se tratase.
Tal vez Massimo tenía razón al sentir un poco de celos, pues este hombre había llegado a la vida de su hijo y tal parecía que, todo apuntaba a que, él sería al único que le haría caso o que al menos podría tener cierta injerencia en la vida del joven.
- ¿Qué planeas hacer con Amelia Torres? -preguntó Antonio Moretti directamente y sin filtros.
- ¿Disculpa? -respondió Luciano con algo de sorpresa.
- ¡Vamos, Luciano! Creo que llevas años de conocerme y sabrás que no hay cosa que hagas de la que no esté informado, hice una promesa y trato de cumplirla, aunque tú no me pones las cosas fáciles.
- ¿Qué es lo que exactamente sabes? -dijo Luciano entendiendo todo mientras sonreía.
- Todo… ¿Hasta cuándo piensas mantener oculta la enfermedad de Almendra? ¿Sabes que me estás haciendo ocultarle cosas a Ángela?
- Es por el bien de ella y de tod