En el despacho de Antonio Moretti se encontraban encerrados, ese hombre y Luciano, ambos fumaban un puro y bebían un trago como si de dos amigos se tratase.
Tal vez Massimo tenía razón al sentir un poco de celos, pues este hombre había llegado a la vida de su hijo y tal parecía que, todo apuntaba a que, él sería al único que le haría caso o que al menos podría tener cierta injerencia en la vida del joven.
- ¿Qué planeas hacer con Amelia Torres? -preguntó Antonio Moretti directamente y sin filtro