Tras unos breves minutos, se escuchó la voz alegre de un jovencito.
- ¡Luciano! ¡Hermano! Me dijo Paolo que andaban por aquí y quería verlos… -dijo Maurizio con entusiasmo.
- ¡Hola, enano! -dijo Luciano con un tono de voz totalmente diferente.
- ¡Hermano! ¡Eres cruel! ¿Por qué no me has presentado aún a tu esposa? Laura, Paloma, Paolo e incluso Vicenzo ya la conocen y yo, yo no he tenido la oportunidad… -dijo aquel joven apuesto.
Amelia lo miró y le causó un poco de ternura aquella breve interacción, pues a diferencia con Paolo, Luciano suavizó su mirada y abrazó a su hermano con cariño.
- Maurizio… Te presento a Amelia Torres, mi esposa… -dijo Luciano con un tono que Amelia no supo cómo descifrar.
- ¡Mucho gusto, Amelia! ¡Eres bellísima! Almendra ya me había contado de ti, me había enseñado fotografías, pero en persona eres más bonita de lo que me imaginé.
Amelia se sorprendió, pues aquel jovencito también hablaba muy bien español y se mostraba mucho más amigable que su otro hermano.