—¡Señor Salinas! ¡Señor Salinas! ¡Nos están investigando! —dijo Elenita de Salinas entrando al estudio de su suegro.
—¡Mujer! ¿De qué carajos hablas? —preguntó Manuel Salinas con fastidio ante las palabras de su nuera.
—¡Lo que escuchó! Larissa Marcos me avisó que uno de los escoltas de mucha confianza de su padre, le advirtió que alguien está preguntando sobre Vanesa.
—¡Mujer! ¿Acaso no fui claro? ¡Ya te había dicho que te deshicieras de esa escuincla! ¿Acaso no te lo pedí varias veces?
—¡Es n