Vania esperaba la llegada de Paolo; no estaba muy segura de estar ahí, pero su conciencia no podía dejarla tranquila. Meses de terapia habían hecho que viera algunos fallos en sus últimas decisiones.
Cuando vio cómo un policía traía a Paolo con esposas, aquella imagen la golpeó de un modo que no se había imaginado.
Desde la primera y única vez que Paolo pisó su casa y le propuso irse a vivir con ellos, no había vuelto a tener noticias de Paolo. Pierre dos o tres veces intentó contactarla, pero