Luego de un par de horas, Luciano, Amelia y Olaf comían tranquilamente cuando una persona de servicio se acercó a él y le anunció la llegada de Massimo. Luciano, al escuchar aquello, pidió que pusieran un plato más en la mesa; se levantó de la mesa, haciendo que Amelia lo mirara desconcertada.
—¿Sucede algo? —preguntó Amelia al ver que Luciano se levantaba.
—Tenemos visitas…
Amelia lo observó con atención y lo miró con ojos llenos de preocupación.
—¡Tranquila! ¿Recuerdas lo que hace días me diji