—¿Luciano?
La apacible voz de Amelia lo hizo reaccionar.
—¿Qué sucede, mi vida?
—Es por aquí, mira, quiero que conozcas a mi tía abuela.
Luciano miró a los ojos a su bella mujer, quien ya llevaba una evidente barriguita, la cual prácticamente era resultado de aquella intensa luna de miel, donde cumplió con su palabra tal como lo había dicho.
—Amelia, por favor, camina con cuidado, recuerda que estás embarazada. —dijo Luciano mirando cómo su mujer se apresuraba a llegar a la tumba del único famil