Luciano, al ver y escuchar a su mujer, dijo:
—Señora Torres Cuautle, mucho gusto, le puedo asegurar que su hija, nieta, está en buenas manos. Espero que le haya gustado lo que hicimos con su tumba; sé que no tuve el honor de conocerla, pero debe saber que hizo un excelente trabajo en criar a Amelia.
Ella es la mujer más amorosa, cariñosa, paciente y entregada que me ha tocado conocer.
Siendo totalmente honesto, creo que si Amelia no hubiese aparecido en mi vida, yo no sería quien soy ahora.
El