Las luces estroboscópicas azules iluminaban los rostros de los tres personajes como en un cuadro expresionista, creando sombras dramáticas que se movían al ritmo de las alarmas. Alexander mantenía las manos visibles, los dedos ligeramente extendidos para mostrar que no llevaba armas, mientras el sonido metálico de docenas de botas corriendo por los pasillos de mármol de la mansión se acercaba peligrosamente. El aire frío del Báltico convertía cada exhalación en pequeñas nubes de vapor que se me