Mathias
Lo sabía, esta noche sería una prueba. Cada vez que Iris cruzaba la puerta, era como si una tormenta se desatara sobre mí, destruyendo todo lo que había intentado construir. La miraba, el rostro cerrado, su mirada ardiente de una ira que nunca se había atrevido a mostrarme antes. Ya no era la mujer frágil que conocía, se había convertido en un volcán listo para estallar, y me sentía atrapado entre el miedo de perderla y el de verla alejarse de mí.
La habitación parecía encogerse a nuestro alrededor, como si el peso de nuestros silencios se hiciera más pesado con cada segundo. Escuchaba el latido de mi corazón, sordo y rápido, y sabía que ella escuchaba el suyo también.
— ¿Crees que es fácil para mí? Su voz era un susurro cortante que desgarraba el silencio. Sus palabras resonaban como un trueno. Cerré los puños, la rabia y la culpa entrelazándose dentro de mí. ¿Crees que hago todo esto porque me gusta? ¿Porque me gusta verte sufrir? No. Es este maldito mundo que nos aplasta, q