Iris
Me incorporo lentamente, aún envuelta en la dulce modorra de la mañana. El calor del cuerpo de Raphaël contra el mío me provoca un último escalofrío, luego me separo con suavidad, consciente de que el día debe continuar, de que la realidad siempre termina por imponerse.
Me deslizo fuera de la cama, mis pasos ligeros sobre el parqué. El baño me llama como un refugio. Bajo la ducha, el agua caliente cae sobre mi piel, arrastrando consigo los últimos vestigios de la noche. Cada gota parece pu