Mathias
Las horas se estiraban en la penumbra del apartamento, pesadas por un silencio denso, cargado de todo lo que no se había dicho, de todo lo que ya no podía ser contenido. Iris estaba allí, en la habitación de enfrente, y, sin embargo, tan lejos. Sentía su aliento, su agitación contenida, pero también ese muro que levantaba a su alrededor, para protegerse — de mí, de lo que representaba, de Raphaël también, aunque aún se negaba a verlo.
Nunca había querido que ella sufriera. Nunca. Sin em