Iris
Las primeras luces del día se filtran a través de las cortinas, dibujando sombras suaves sobre nuestros cuerpos todavía entrelazados. La habitación está en silencio, pero el aire sigue cargado de esa tensión eléctrica, como si la noche hubiera dejado en nosotros una huella imborrable. Aún siento el calor de su piel contra la mía, el ritmo apacible de su respiración y esa presencia que me envuelve, más fuerte que nunca.
Giro lentamente la cabeza hacia él y encuentro sus ojos cerrados, su ro