MILA
La mañana se ha levantado como un golpe de cuchillo.
Demasiado vivo. Demasiado claro.
Corta el aire con una crueldad seca, recordándome que la noche no ha borrado nada, no ha calmado nada.
No he dormido. No realmente. El sueño se ha negado a llevarme, dejándome sola con mis pensamientos, esas bestias feroces que me devoraban trozo a trozo. He contado los segundos, los minutos, el corazón latiendo demasiado fuerte, hasta que el amanecer me encuentra aún despierta, vacía, pero incapaz de hun