Nunca imaginé que un solo día pudiera quebrar tanto mi mundo y, a la vez, abrirlo. El cementerio, Alice llorando frente a mi tumba, y luego mi madre… viva, real.
No la mentira que Isabelle me habia dicho durante meses que mi madre estaba muerta.
Mi verdadera madre. estaba alli viva.
Todavía siento el temblor en mis manos mientras manejo hacia su apartamento, la dirección que Megan me envió junto a los documentos de mi identidad real.
La calle es estrecha, tranquila, con farolas amarillentas que