Leonardo terminó de preparar las últimas cosas y dejó los sándwiches dentro de una pequeña nevera portátil junto con unas bebidas. Se limpió las manos y fue hacia su cuarto para cambiarse. Mientras tanto, Isabella buscaba en su armario algo adecuado para el paseo en el yate. Optó por un vestido ligero, de tela blanca con detalles bordados, que le llegaba justo encima de las rodillas. Era elegante pero cómodo, ideal para un día soleado.
Al terminar, ambos salieron de sus respectivas habitaciones