Isabella se mira en el espejo una última vez, ajustando su vestido elegante y asegurándose de que todo esté en su lugar. Respira hondo y sale de la habitación, con paso firme y decidido. Al llegar al vestíbulo del hotel, ve a Esteban esperándola junto a la entrada.
—Buenas noches, Isabella. Te ves... deslumbrante —dice Esteban, dándole una mirada apreciativa mientras le ofrece su brazo.
—Gracias, Esteban. Tú también estás impecable —responde ella, con una sonrisa.
—Espero que esta cena sea una