―¿Mateo? — repitió Marlen, sin alejar su mirada de aquel bebé, que agitaba las piernas y manos, como si dijera: 'ese soy yo, mamá’
Ella sintió que sus pechos dolían. Ya le había ocurrido antes, incluso le preguntó a Dayanara por qué de sus senos parecía salir leche materna, y ella le mintió inventando una causa. Pero ahora escuchaba el sonido de la barriguita de Mateo sonar, y cada vez que se lamía los labios, las punzadas eran más fuertes.
―Debo llevarte con tu madre ―le dijo al bebé, totalme