El tiempo no perdona.
Mientras Elijah, desesperado, aún luchaba por salir de la densa neblina que no le permitía saber qué estaba ocurriendo con su luna, sabía que ella estaba sufriendo, pero no tenía idea de cómo. Aunque luchaba, era imposible usar su visión de supremo.
—Lo dice un brujo que es un lacayo de un lobo idiota que sueña con convertirse en rey, sin importarle su propia familia. Tú eres el menos indicado para darme lecciones. Además, los brujos me importan un bledo. Ni siquiera me interesa saber de ustede