Liam Jones.
Destrozos por todos lados, llantos y desolación, fue lo que conseguí a mi llegada a Resplandor.
—¡Qué carambas!
No lograba mitigar la angustia que se agolpaba en mi pecho.
Con cada paso que daba, el panorama se tornaba más crudo y desgarrador.
El humo aún en el aire, era la evidencia de lo ocurrido solo una hora atrás.
La manada, nuestro hogar, había sido atacada por unos vándalos.
Todos con sus rostros cubiertos, habían irrumpido como sombras en la noche, dejando detrás un rastro