Liam Jones.
En esa choza, la atmósfera estaba impregnada de hierbas secas y secretos oscuros.
Me había adentrado en el mundo de la magia, buscando respuestas a la enfermedad que carcomía mi cuerpo.
La hechicera, de ojos penetrantes y voz grave, me miró con inteligencia ancestral mientras arrojaba polvo de huesos sobre un caldero humeante.
—Tu hermano —dijo, sin rodeos —ha pedido magia negra para que mueras.
Mi corazón se detuvo. Las palabras retumbaron en mi cabeza como una sentencia cruel.
¿Có