Ava Hills.
—Señorita, ¿Cuál es su nombre? —El doctor me observa con atención.
—Ava Hills, ¿Dónde estoy? Tengo que ver a Liam, él puede hacerle daño.
Entré en crisis y las enfermeras me sujetaron para aplicarle un calmante.
—Calma, señorita Ava.
—Yo me calmo, pero no me inyecte, necesito ver a mi padre, llamen al Alfa Hills.
La enfermera asintió y le dí el número de teléfono de Alborada.
Me dolía un poco la cabeza y poco a poco fui recordando lo que había pasado:
El rugido de las ruedas del auto