68. La encontré
68
Magnus
La encontré.
Ella pensó que podía esconderse en el lago. Que el agua fría y la distancia bastarían para enmascarar su olor, para engañar a mi lobo.
Pero se equivocaba.
Siempre la iba a encontrar.
Mis ojos la siguieron desde el borde del bosque. La luna bañaba su piel mojada como si quisiera hacerla brillar solo para mí.
Dioses… cómo se atrevía a lucir tan libre. Tan hermosa. Tan mía.
—Eve —la llamé con voz ronca, como un gruñido contenido.
Ella se tensó. Lo supe por la forma en que