Epílogo
La cumbre había llegado a su fin con la tinta fresca de un nuevo tratado, firmado con manos humanas temblorosas y la fuerza indómita de los líderes mágicos. Aquel día quedó marcado en la historia no solo de las manadas, sino de toda criatura que habitaba los vastos bosques sagrados.
Los humanos, tras muchas negociaciones y advertencias, accedieron a retirarse. No con resignación, sino con una comprensión que, quizás, se había demorado demasiado en llegar. La sangre derramada, los cuerpo