67. Viaje a Laguna de Plata
67
Magnus
Esta noche habría luna llena. No era la Lilakuu, claro, no tenía esa potencia que nos volvía locos, pero seguía siendo luna llena… y no quería que nadie se interpusiera en mi camino.
Había tomado una decisión.
Me dirigí a la casa de Fiorella sin anunciarme. Toqué la puerta y esperé. Poco después, la bruja abrió con el ceño fruncido, como si ya supiera que venía con un plan entre manos.
—¿Qué quiere el alfa? —preguntó, cruzándose de brazos.
Le dediqué una sonrisa suave, casi inocente.