66. Mi mate
66
Cedric
Mis labios aún estaban sobre los suyos cuando sentí un leve movimiento. Me aparté apenas unos milímetros, lo suficiente para verla. Sus pestañas temblaron, y con un suspiro suave, sus ojos se abrieron lentamente.
Fue como si el mundo se detuviera.
Sus pupilas tardaron un segundo en enfocarse, y al encontrarme, una expresión de desconcierto cruzó su rostro. Luego, algo cambió. Lo sentí. Una corriente invisible nos atravesó a ambos, como si el universo nos recordara que estábamos hechos