57. Límite peligroso
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Eva
No le di una respuesta. Me zafé de su agarre y me fui de allí sin mirar atrás.
Cuando llegué, Orión y Liam me esperaban en la entrada.
—¿Qué harás con ella? —preguntó Orión con cautela.
—Un juicio. Ya lo dije.
—Sabes que es la heredera de la farmacéutica más grande del mundo —me recordó, y me detuve en seco.
Giré levemente el rostro y levanté una ceja con una sonrisa que no tenía ni un ápice de calidez.
—¿Entonces por eso debe salir de rositas mientras marca a mis hijas?
—No es eso lo qu