25. Torrente de imágenes
25
Evelyn
Me sentía bastante conmocionada por lo que había dicho esa mujer. El ambiente aún estaba impregnado de la tensión de todo lo ocurrido, y el médico, con tono firme, anunció:
—Creo que la paciente debe descansar —dijo el médico, viendo mi rostro ojeroso.
La mujer, sin soltar mi mano, respondió con voz serena:
—Por supuesto, sí… vendré después —dijo Mara.
Antes de que quisiera o pudiera irse, apreté sus manos, sin querer soltarla. Con una mezcla de duda y esperanza la miré.