26. Quién manda aquí
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Magnus
Estaba en constante dolor. Sin importar que siempre estaba allí, a veces se hacía insoportable de aguantar. El médico me daba medicina, pero no era suficiente. No podía respirar sin sentir el vacío en el pecho. Quería que ella regresara.
—Alfa —llamó Orión, preocupado, mientras el médico me inyectaba algo en el brazo—.
—Estoy bien —murmuré con voz ronca, aunque los dos sabíamos que era mentira.
—La manada está muy contenta con la ida de la luna y quieren que usted dé una fiesta y un d