LUISA
El informe sobre el Rey Víctor no es solo papel; es una sentencia de muerte. Lo tengo sobre el escritorio de caoba en el estudio de Raúl, bajo la luz fría y artificial que hace que todo parezca un escenario de teatro. Siento cómo el papel quema bajo mis dedos. Víctor no solo quiere invalidar mi contrato; quiere devorarme. Quiere que vuelva a ser la propiedad del Estado, el útero que ellos deciden cuándo usar y cuándo descartar, un número de serie en un registro de propiedad real. ¿Patrimo