LUISA
La lluvia no para. Es como si el cielo estuviera intentando lavar la suciedad de esta ciudad y, al no conseguirlo, simplemente se hubiera rendido. En la torre Ferré, los ventanales retumban con cada racha de viento. Afuera es el caos, pero adentro todo sigue funcionando con esa precisión quirúrgica, ese silencio que te taladra el cráneo. Las reuniones, los informes, las proyecciones de poder… todo es impecable. Todo es frío. Todo es una mentira.
Excepto Raúl.
Raúl ha cambiado. No es