El vacío institucional y político dejado por la fulminante caída del Consejo de la Manada de Plata no duró ni veinticuatro horas completas. En el despiadado mundo de las corporaciones tecnológicas y los clanes dominantes, la naturaleza aborrece el vacío de poder financiero con la misma implacable intensidad con la que un organismo biológico sano rechaza la necrosis celular.
En el piso ochenta y ocho de la Torre Ferré, la atmósfera general era radicalmente distinta, casi opuesta, a la que se resp