Capítulo 8
El rugido visceral de los motores de turbina de la nave corporativa rasgó el cielo nocturno del Distrito Central con una violencia sorda, despidiendo destellos de luz azulada y fría contra la densa niebla artificial que siempre asfixiaba los rascacielos. A bordo del transporte privado de la Corporación Ferré, el ambiente era de una concentración absoluta; el silencio solo era roto por el parpadeo constante de los indicadores de navegación holográficos y el zumbido sordo de los sistemas de blinda