La reunión fue pactada en secreto, pero todos sabían que tarde o temprano ocurriría.
Víctor, el Rey de la Manada de Plata, citó a Raúl Ferré en uno de los niveles subterráneos del edificio del consejo. Una sala sin cámaras, sin micrófonos, sin ventanas. El sitio donde las decisiones no se graban… solo se ejecutan.
Luisa no fue invitada.
Pero supo exactamente qué llevaría Raúl: un reloj sin manecillas, como advertencia, y una caja metálica con documentos que nunca habían sido vistos por el consej